Cuando Einstein dice que un hombre sabio no le revela a una mujer lo que realmente siente, no se refiere a esconder el amor o la ternura, sino a mantener el equilibrio emocional.
El sabio no entrega su vulnerabilidad a quien aún no ha demostrado que sabrá cuidarla.
Las emociones son poderosas, pero cuando se expresan sin medida pueden volverse un arma en contra.
Einstein lo sabía:
“Nadie puede hacerte enojar. Tú eliges estarlo.”
La sabiduría está en controlar la emoción, no en reprimirla. Amar no significa perder el centro.
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