Doña Marta describía su sensación así: “Es como si tuviera un ladrillo dentro de la cabeza”.
Pasaba más de 6 horas al día en el mismo sillón, con el cuello adelantado.
Qué hacer
- Cada 30–40 minutos, levántate aunque sea 2 minutos.
- Mueve los hombros hacia atrás, gira suavemente el cuello de lado a lado y mira a lo lejos por la ventana.
- Evita permanecer horas mirando hacia abajo (celular, tejido, libro). Eleva lo que estés usando a la altura de los ojos.
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