Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Por primera vez en años…

me desperté sin alarmas.

Sin gritos.

Sin órdenes.


Tomé café caliente.

Mirando el mar.


Y lloré.


No de tristeza.

De alivio.


📞 El pasado vuelve

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top