Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

Salí a “comprar” y desaparecí para siempre. A mis 69 años dejé de ser su sirvienta.

No fui al mercado.

No regresé.


Tomé un autobús.

Luego otro.


Llegué a una pequeña ciudad costera.


Alquilé una habitación.

Pequeña.

Sencilla.


Pero mía.


☕ La nueva vida

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top