—¿Alguna vez pensaron en mí? —pregunté en voz baja.
Silencio.
Mi nuera suspiró.
—No empieces con dramas… si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.
—¿Alguna vez pensaron en mí? —pregunté en voz baja.
Silencio.
Mi nuera suspiró.
—No empieces con dramas… si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.
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