Hace un tiempo, una mujer mayor perdió a su esposo. Él falleció tranquilamente en el sofá de su casa.
Desde ese día, ella cerró la sala y dejó de entrar.
Durante meses, durmió en la cocina por miedo.
Le habían dicho que ese lugar estaba “marcado”, que si volvía ahí, algo terrible pasaría.
Pero cuando finalmente enfrentó ese miedo… no ocurrió nada.
Solo había silencio.
Y recuerdos.
Nada más.
Ese momento marcó un antes y un después en su vida.
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