Frente a esto, muchos padres reaccionan intentando corregir rápidamente: exigir resultados, imponer modelos de vida o restar importancia a lo que sienten. Sin embargo, desde esta mirada psicológica, eso suele agravar el conflicto. No es simple rebeldía: es una forma de hambre espiritual, una búsqueda genuina de significado. Por eso muchos exploran la psicología profunda, la terapia, distintas corrientes espirituales o filosofías que les permitan integrar razón y emoción sin negarse a sí mismos.
Leave a Comment