Lo que nadie sabía era que yo tenía programada una conferencia internacional en Europa, clave para mi carrera. Mi jefe me había dado permiso para no asistir por la luna de miel.
Esa misma noche llamé a mi jefe.
—Sí puedo asistir —le dije—. Hubo un cambio de planes.
El cliente había pedido específicamente por mí. Mi lugar era ahí.
No cancelé las reservas de las Maldivas. Las dejé como un recordatorio.
Leave a Comment