Rosa dio un paso al frente.
—No vengo por venganza —dijo—. Vengo por cierre.
EL MOMENTO DE RODILLAS
Los Alvarado firmaron los papeles.
La mansión ya no les pertenecía.
Doña Teresa, con voz rota, murmuró:
—Perdónanos…
Por primera vez en su vida, se arrodilló.
No ante el dinero.
Ante la verdad.
Julián no la levantó.
—No necesito que se arrodillen —dijo—. Necesito que recuerden.
EL FINAL
Leave a Comment