Cada una de estas habilidades, por separado, puede parecer poco relevante. Sin embargo, juntas forman una especie de “sistema de alerta temprana” del envejecimiento. Cuando una empieza a fallar, las demás suelen seguirla con el tiempo.
La buena noticia es que ninguna de ellas está perdida para siempre. El cuerpo humano responde al estímulo incluso en edades avanzadas. Movimientos simples, repetidos con constancia, pueden recuperar fuerza, equilibrio y coordinación.
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