Por estas razones, muchos especialistas coinciden en que los horarios más seguros para bañarse son aquellos en los que el cuerpo ya está activo y adaptado al ritmo del día. Generalmente, esto ocurre a media mañana, al mediodía o durante la tarde. En esos momentos, la temperatura ambiental suele ser más estable, el organismo ya ha despertado por completo y la circulación sanguínea funciona con mayor regularidad, reduciendo el riesgo de reacciones bruscas.
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