Hay lugares donde basta entrar para sentir la tensión.
Las conversaciones giran siempre en torno a problemas, críticas, discusiones antiguas o chismes.
En vez de intercambio, hay comparación.
En vez de diálogo, hay queja.
Incluso si el encuentro empieza tranquilo, rápidamente alguien trae un conflicto, habla mal de otra persona o revive resentimientos.
Este tipo de ambiente no solo incomoda: contamina emocionalmente.
Leave a Comment