Sales con la mente acelerada, el humor peor y una sensación de cansancio innecesario.
Además, hay una regla silenciosa:
quien habla de todos contigo, también hablará de ti con otros.
Con la madurez se entiende que la paz no es un lujo, es una necesidad.
Si siempre sales de un lugar más agotado de lo que entraste, el problema no eres tú… es el ambiente.
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