Todo comenzó de una manera aparentemente inocente. Mi hijo, emocionado por la casa nueva, me dijo que quería ir a pasar unos días con su esposa. Me pareció normal. Incluso me alegré. Pero en la misma conversación, casi como quien no quiere la cosa, soltó la frase que lo cambió todo: “Ah, y también vendría la familia de ella”. Al principio pensé que se refería a dos o tres personas. Quizás los padres, algún hermano. Nada fuera de lo común.
Leave a Comment