Muchos adultos mayores cenan, miran un rato televisión y, en menos de 20 minutos, ya están acostados.
Parece un hábito tranquilo, pero tiene consecuencias:
- El estómago aún está trabajando y necesita mucha sangre para digerir.
- Al acostarte tan pronto, se redistribuye la circulación hacia el abdomen y momentáneamente llega menos sangre al cerebro.
- A la mañana siguiente aparece la cabeza pesada y la inestabilidad al levantarse.
Recuerdo a don Alfredo, 72 años.
Se mareaba solo al levantarse, el resto del día estaba bien. El problema no era la mañana, era la noche: cenaba y se acostaba enseguida.
Solo con esperar 2 horas entre la cena y el sueño, sus episodios de mareo se redujeron de forma drástica.
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