—Era de mi mamá.
Un silencio más pesado cayó sobre todos.
Gael dio otro paso.
—¿Cómo se llamaba?
Alma dudó.
Durante años había repetido aquel nombre por dentro para no olvidarlo, pero decirlo allí, frente a tantos desconocidos, se sintió como entregar lo único que todavía era suyo.
—Luz —susurró—. Mi mamá se llamaba Luz.
El rey cerró los ojos.
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