Aquí es donde entra la nueva mentalidad: muchas parejas han entendido que dormir separados no significa divorcio, sino evolución.
Amarse no es estar pegados todo el tiempo. Amarse también es respetar los espacios personales, incluso en el momento más íntimo: el descanso. Cuando ambos duermen mejor, la convivencia mejora. Cuando hay paz en la noche, hay armonía en el día.
Por eso, cada vez más personas deciden dormir en camas distintas, incluso en cuartos separados, pero siguen cenando juntas, abrazándose, teniendo relaciones sexuales y compartiendo momentos especiales. Solo que… ¡duermen por separado para evitar el caos nocturno!
Leave a Comment