Jorge, 58, tenía el clásico “bajón” después de comer: somnolencia, irritación y antojo de pan otra vez.
Cuando cambió a pan de linaza, notó una saciedad más larga, como si el cuerpo dejara de pedir rescate.
La linaza es rica en fibra y grasas saludables; esa combinación puede apoyar digestión más lenta y saciedad.
Además, dentro de una alimentación equilibrada, estas grasas se asocian con salud cardiovascular, un tema importante si cuidas glucosa.
En boca, la linaza tiene un toque a nuez, suave, tostado.
Pruébalo con requesón, pepino y pimienta, o con guacamole y jitomate.
Y espera, porque el siguiente pan es un clásico que, bien elegido, funciona mejor de lo que crees.
5 PANES que BAJAN el AZÚCAR RÁPIDO y COMBATEN LA DIABETES!
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