El nieto hablaba inglés para engañar a su abuela, sin saber que el loro podía hablar siete idiomas…

El nieto hablaba inglés para engañar a su abuela, sin saber que el loro podía hablar siete idiomas…

—Controla a ese animal.

Mercedes sonrió.

—Pancho rara vez se equivoca.

Al día siguiente llegó el licenciado Salgado en un automóvil negro demasiado lujoso para aquellos caminos de tierra. Traía traje impecable, portafolio de cuero, modales aceitados y documentos que parecían oficiales: sellos, firmas, mapas, fotografías, hojas membretadas.

Todo era demasiado perfecto.

—Doña Mercedes —dijo, besándole la mano—, vengo como representante del proyecto de infraestructura. Créame, esta oferta es una bendición.

Ella tomó los papeles con calma.

—¿Me puedo quedar con copias?

El hombre dudó apenas un segundo.

—Por cuestiones de confidencialidad, no. Son documentos internos hasta la firma.

Ahí estuvo la segunda confirmación.

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