—¿Y cuándo empiezan las obras? —preguntó.
Diego vaciló apenas. Vanessa respondió por él.
—Muy pronto. Por eso necesitamos actuar rápido.
Necesitamos.
Mercedes se aferró a esa palabra. No “necesitas”. No “te conviene”. Necesitamos.
—¿Y dónde viviría yo? —preguntó con voz serena.
—En la ciudad —dijo Diego—. En un lugar cómodo. Con enfermeras, con gente de tu edad. Ya no tendrías que trabajar esta tierra tú sola.
Mercedes lo miró fijo.
—Yo no estoy sola aquí.
Pancho, como si entendiera el peso de la frase, caminó por la mesa y picoteó el mapa justo en la línea donde supuestamente pasaría la autopista. Hizo un agujerito limpio en el papel.
Vanessa lo apartó con asco.
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