SU HIJA LA ENCERRÓ EN UN SÓTANO Y LO SELLÓ CON LADRILLOS… PERO 10 AÑOS DESPUÉS ELLA TOCÓ LA PUERTA…

SU HIJA LA ENCERRÓ EN UN SÓTANO Y LO SELLÓ CON LADRILLOS… PERO 10 AÑOS DESPUÉS ELLA TOCÓ LA PUERTA…

Primero con voz quebrada, luego con un grito más agudo, lleno de angustia. Verónica, Verónica, por favor, ¿dónde estás?, preguntó con un hilo de voz, rogando por una respuesta, por una señal, por cualquier cosa que le hiciera pensar que todo era un mal sueño.

Pero no llegó ninguna respuesta. Solo el eco sordo de sus propios gritos chocando contra las paredes de cemento se levantó con dificultad, palpando el espacio con las manos como una siega, intentando entender dónde estaba.

Tocó los muros fríos, la humedad, los rincones llenos de polvo. El lugar era pequeño, apenas unos metros cuadrados, con un colchón viejo y una manta que apenas cubría las piernas.

No había ventanas, no había puertas visibles, solo paredes y una sensación brutal de encierro. Desde algún lugar sobre su cabeza logró escuchar un leve murmullo. Se quedó quieta con el oído atento y entonces lo oyó con más claridad.

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