Miró hacia dentro de la casa.
Vio a nuestro hijo jugando en el suelo.
En silencio.
—¿Puedo… verlo? —preguntó.
Lo pensé unos segundos.
—Puedes verlo —dije—. Pero no puedes cargar con él… como nunca cargaste con nada más.

Miró hacia dentro de la casa.
Vio a nuestro hijo jugando en el suelo.
En silencio.
—¿Puedo… verlo? —preguntó.
Lo pensé unos segundos.
—Puedes verlo —dije—. Pero no puedes cargar con él… como nunca cargaste con nada más.

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