Aunque muchas personas disfrutan del café con leche sin efectos negativos, otras experimentan incomodidades digestivas al poco tiempo de consumirlo. Esto puede deberse a varios factores:
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Intolerancia a la lactosa: muchas personas, especialmente en Latinoamérica, reducen naturalmente la producción de lactasa con la edad, lo que dificulta la digestión de los azúcares presentes en la leche.
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Caseína: esta proteína puede generar inflamación en personas con sensibilidad alimentaria. Cuando se coagula con los taninos del café, puede hacer más lento el proceso digestivo.
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Acidez estomacal: la leche puede neutralizar temporalmente el ácido gástrico, pero luego provocar una mayor producción de ácido, generando reflujo o sensación de pesadez.
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