Si el pulpo es fresco, se recomienda congelarlo previamente durante 24–48 horas para romper fibras y ablandarlo. Luego descongelar lentamente en refrigeración.
Lava bien el pulpo bajo agua fría.
En una olla grande, lleva agua a ebullición. “Asusta” el pulpo sumergiéndolo 3 veces (meter y sacar rápidamente). Esto ayuda a mantener la piel intacta.

Cocina el pulpo sin sal durante 35–45 minutos a fuego medio hasta que esté tierno. El tiempo depende del tamaño.
Comprueba pinchando con un cuchillo: debe entrar sin resistencia.
Retira, deja templar y corta en trozos medianos. Reserva el líquido de cocción si deseas potenciar sabor.
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