UN NIÑO CON ZAPATOS ROTOS ENTRÓ A MI RASCACIELOS EN SANTA FE PARA EXIGIR SU HERENCIA… Y YO ME REÍ EN SU CARA, HASTA QUE ME MOSTRÓ ALGO QUE ME HELÓ LA SANGRE.
El lobby del Corporativo Garza nunca había estado tan silencioso. Tenía a mi alrededor a decenas de empleados, ejecutivos y guardias de seguridad… pero en ese momento todo parecía borroso.…









