“Te Doy 50 Mil Por Una Noche Conmigo”, Dijo la Viuda en Juárez — Pero Temblé al Ver Sus Cicatrices…
“Más rápido, carajo!”, grité tirando de su mano. Doblamos bruscamente en otra esquina oscura y Sofía me jaló con fuerza hacia una puerta de metal entreabierta que casi no vi. Era un edificio abandonado de varios pisos, con todas las ventanas rotas. y grafitis de pandillas cubriendo las paredes descascaradas. Entramos corriendo y nos escondimos desesperadamente detrás de unas cajas de cartón viejas y moosas. Afuera en la calle escuché claramente la camioneta negra pasar muy despacio buscándonos metódicamente. Sofía estaba jadeando con dificultad, con la mano presionada contra su pecho.
Tenía los ojos cerrados y lágrimas corriendo por sus mejillas. “¿Qué fue lo que hiciste?”, le pregunté mirándola fijamente. Ella abrió los ojos y me miró con una mezcla de dolor y culpa. Nada. Te juro que yo no hice absolutamente nada malo, pero ellos creen firmemente que sí y eso es lo único que importa. Ahora esperamos escondidos en ese edificio abandonado durante horas interminables, hasta que el sol comenzó a salir lentamente por el horizonte. Sofía se había quedado dormida, apoyada contra mi hombro, completamente exhausta, y yo no me atrevía a moverme ni un centímetro para no despertarla.
Leave a Comment