Miraba fijamente las cicatrices visibles en sus brazos desnudos, que ahora podía ver mucho mejor con la luz ténue del amanecer filtrándose por las ventanas rotas. No eran solamente cortes simples, había quemaduras, también marcas circulares pequeñas de cigarrillos. Alguien la había torturado sistemáticamente, alguien le había causado dolor deliberado durante mucho tiempo. Y ahora, quien quiera que fuera, que lo hizo, nos estaba buscando activamente a los dos. Cuando ella finalmente despertó sobresaltada, me miró con ojos cansados y enrojecidos.
Gracias por no dejarme sola anoche”, dijo con voz ronca. “Todavía no sé exactamente por qué sigo aquí contigo”, respondí honestamente. Ella sonrió apenas, una sonrisa triste. “Porque eres buena persona en el fondo o porque eres muy tonto. Tal vez ambas cosas al mismo tiempo.” Me reí sin ganas, aunque no tenía absolutamente nada de ganas de reír. “¿Y ahora qué hacemos?” Ella se puso de pie lentamente y miró con cuidado por una de las ventanas rotas hacia la calle vacía.
Ahora tenemos que salir de Juárez lo más rápido posible antes de que nos encuentren de nuevo, porque la próxima vez no tendremos tanta suerte. Caminamos con cuidado por calles secundarias y callejones durante casi una hora hasta llegar finalmente a una parada de autobuses urbanos. Sofía compró dos boletos para Chihuahua con dinero en efectivo que sacó de su bolso. No dijo una sola palabra durante todo el viaje de 3 horas, solo miraba fijamente por la ventana sucia con expresión completamente vacía.
Leave a Comment