Fue humillada por sus suegros durante el divorcio — lo que no sabían era que su padre era millonario…

Fue humillada por sus suegros durante el divorcio — lo que no sabían era que su padre era millonario…

Tendré protección política absoluta y tú, bueno, tú habrás desaparecido. ¿Me estás amenazando? Te estoy explicando la realidad. Arturo se inclinó hacia adelante. Tu madre cometió el error de subestimarme. No cometas el mismo error. Isabela sintió algo vibrar en su bolsillo. Su teléfono. Discretamente lo sacó lo suficiente para ver la pantalla. Era un mensaje de Patricia. Plan B activado. Confía en nosotros. No sabía qué significaba, pero decidió confiar. “Hay algo que no entiendo”, dijo ganando tiempo. “Si odiabas tanto a mi padre por haberte quitado a mi madre.

¿Por qué no lo destruiste a él directamente? ¿Por qué venir por mí? Arturo la estudió durante un largo momento, como si decidiera cuánto revelar, porque destruir a Eduardo habría sido demasiado fácil, demasiado rápido. Quería que sufriera como yo sufrí. Quería que viera como todo lo que amaba se desmoronaba lentamente. Tu matrimonio fallido, tu corazón roto, tu dignidad pisoteada. Cada lágrima que derramaste fue un regalo para mí. Se puso de pie caminando hacia ella. Pero debo admitir que me decepcionaste.

Esperaba que estuvieras destruida, que fueras una sombra de persona. En cambio, aquí estás enfrentándome con fuego en los ojos. Eres más parecida a tu madre de lo que imaginé. Mi madre era la mujer más valiente que existió. Isabela, retrocedió un paso mientras él avanzaba. Tu madre era una tonta sentimental que eligió a un hombre mediocre en lugar de construir un imperio conmigo. La voz de Arturo perdió toda cordialidad. Pudimos haber conquistado el mundo juntos. En cambio, ella eligió el amor.

Y mira cómo terminó. Terminó amada. Isabela respondió. Terminó siendo recordada con cariño por su esposo y su hija. ¿Cómo crees que te recordarán a ti cuando mueras? ¿Crees que alguien derramará una sola lágrima? El golpe fue rápido, inesperado, no un golpe físico, sino la mano de Arturo agarrando su brazo con fuerza dolorosa. Cuidado con lo que dices, niña. Estás muy lejos de cualquier ayuda. Pero antes de que Isabel la pudiera responder, las luces de la suit se apagaron repentinamente.

Post navigation

Leave a Comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

back to top