Isabel anotó que los demás invitados la observaban con curiosidad. Eran aproximadamente una docena de personas y ahora que los veía más de cerca, reconocía en sus expresiones ese brillo particular de la ambición desmedida. Estos no eran simples empresarios, eran depredadores buscando su próxima presa. Damas y caballeros, Arturo levantó su copa para llamar la atención de todos. Ahora que estamos completos, permítanme explicar por qué los he reunido esta noche. Caminó hacia una pantalla grande que descendió silenciosamente del techo.
Durante décadas he construido una red de negocios que abarca múltiples continentes e industrias, pero siempre he operado desde las sombras, evitando la atención pública, protegiendo mis intereses de ojos curiosos. presionó un control remoto y la pantalla mostró un mapa con conexiones que se extendían por todo el mundo. Eso está a punto de cambiar. Esta noche les presento la iniciativa Fénix, un consorcio que unirá recursos de todos ustedes bajo una estructura legal que será para todos los efectos prácticos intocable.
Isabela escuchaba atentamente mientras Arturo explicaba los detalles. Era brillante, tenía que admitirlo. Había creado un laberinto de empresas fantasma, jurisdicciones favorables y acuerdos políticos que haría prácticamente imposible que cualquier autoridad pudiera rastrear o procesar las actividades del consorcio. ¿Y qué hay de las investigaciones pendientes? Uno de los invitados preguntó, “Varios de nosotros tenemos situaciones delicadas con ciertas autoridades.” Arturo sonríó con la confianza de quien tiene todas las respuestas. Parte del acuerdo que cerraremos esta noche incluye contribuciones significativas a campañas políticas estratégicas.
Para cuando amanezca, tendremos aliados en posiciones clave que garantizarán que ninguna investigación llegue a ningún lado. Está hablando de corrupción abierta. Isabela habló antes de poder contenerse. Todos los ojos se giraron hacia ella. Arturo la estudió con expresión curiosa, como si recién notara algo interesante. Prefiero llamarlo realismo pragmático, señorita Estrada. Las reglas del juego fueron escritas por personas como nosotros. Simplemente estamos utilizándolas a nuestro favor. ¿Y qué pasa con quienes se interponen en el camino? Isabela presionó sabiendo que estaba pisando terreno peligroso, pero necesitando más.
Leave a Comment