Vivimos en una época donde los titulares compiten por nuestro asombro. “Las hojas de laurel son 100.000 veces más potentes que el bótox”. La frase es tan impactante que, aunque nuestro cerebro racional sospeche que es mentira, una pequeña parte de nosotros quiere creerla. Porque sería maravilloso, ¿verdad? Que un árbol que crece en cualquier maceta pudiera ofrecernos, sin agujas ni costosas clínicas, la piel tersa que prometen los tratamientos de alta gama.
Leave a Comment