LAS HOJAS DE LAUREL SON MAS POTENTE QUE EL BOTOX
Pero luego viene el momento de la pausa. El momento de respirar hondo y recordar que lo natural, siendo extraordinario, rara vez compite en los mismos terrenos que lo sintético. El texto que me compartes tiene la valentía de poner los puntos sobre las íes sin despreciar el laurel, sino todo lo contrario. Lo reivindica desde su verdad: no es un bótox vegetal, pero es un aliado maravilloso para el cuerpo si sabemos usarlo con respeto.
El laurel huele a hogar, a guisos de la abuela, a inviernos templados. Su aroma nos transporta. Y ese aroma no es casualidad: el eugenol, el cineol y otros compuestos que lo habitan son auténticos regalos de la naturaleza para nuestra salud. Son antiinflamatorios, digestivos, relajantes. Alivian el dolor de las rodillas que ya han caminado mucho, calman el estómago después de una comida generosa, y hasta devuelven la ligereza a esas piernas que, con los años, sienten el peso del día. Eso es mucho. Es suficiente. No necesita competir con el bótox para ser valioso.
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