Llegué con regalos para el recién nacido y escuché a mi marido decirle a mi hermana: “Tu esposo pagará las cuentas y nuestro hijo llevará mi apellido”. Me fui sin que supieran que los había oído. Cuando mi madre me exigió otros 180,000 pesos para la suite del hospital, respondí solamente “claro”… porque para entonces ya había encontrado el documento capaz de hundirlos a todos.
Me negué. —Eres una egoísta. Te arde que tu hermana tenga un hijo y tú no. ¿Para qué quieres propiedades si no tienes a quién dejárselas? Mauricio puso una mano…





