Luego sostuvo una carpeta gruesa contra su pecho.
“Pero antes de convertir a Mariana en mártir, debería saber quién era realmente.”
Alejandro entrecerró los ojos.
Ernesto acarició la carpeta.
“Aquí tengo pruebas de que era una ladrona.”
En ese instante, el jefe de seguridad apareció corriendo.
“Señor Ferrer, tenemos un problema.”
Le mostró una pantalla.
Mientras Ernesto estaba parado frente a ellos, alguien acababa de ordenar la eliminación masiva de los expedientes relacionados con Mariana.
Y la orden había salido desde la computadora personal de Verónica.
Parte 3
A las 8:00 de la mañana, la sala de juntas estaba cerrada.
Ernesto Villaseñor se sentó con absoluta tranquilidad.
Ricardo evitaba mirar a cualquiera.
Verónica parecía no haber dormido.
Alejandro entró acompañado de Javier y del jefe de seguridad.
Ernesto colocó su carpeta sobre la mesa.
“Antes de acusar a personas que han dedicado años a este hotel, revise esto. Mariana Ramírez tenía problemas de conducta, faltantes de inventario y antecedentes de insubordinación.”
Alejandro no tocó la carpeta.
Puso 2 documentos frente a él.
“Explícame esto.”
Eran 2 versiones del mismo reporte.
En la primera, el supuesto faltante atribuido a Mariana era de 210,000 pesos.
3 días después, el monto se había duplicado.
Ernesto ni siquiera pestañeó.
“Ajustes de inventario.”
Javier intervino.
“Falso. Agregaron productos que nunca ingresaron al almacén.”
Encendió una pantalla.
Aparecieron las fotografías guardadas por Mariana.
Cada imagen incluía fecha.
En varias podía verse el mismo queso económico que Ricardo había asegurado que había llegado apenas la noche anterior.
Alejandro miró al chef.
“¿Quieres volver a explicarme tu emergencia?”
Ricardo se removió en la silla.
“Yo no manejo los contratos con proveedores.”
“Pero firmaste las órdenes.”
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