Una perra moribunda detuvo seis motocicletas en el desierto, pero nadie imaginó lo que intentaba salvar

Una perra moribunda detuvo seis motocicletas en el desierto, pero nadie imaginó lo que intentaba salvar

so significaba que, en algún momento, alguien había tenido una forma de saber dónde estaba aquella perra.

Sin embargo, nadie había llegado.

Ella abrió los ojos.

Pensé que miraría a sus cachorros.

No.

Miró hacia el norte.

Hacia el lugar del que aparentemente había venido antes de encontrarnos.

En aquel momento creímos que había estado buscando comida o agua.

Nos equivocábamos.

La ruta guardada en ese aparato terminaría explicándolo todo.

Con ayuda de dos personas que se detuvieron al vernos, conseguimos trasladar a la familia.

Los cinco cachorros viajaron dentro de un recipiente amplio, sobre toallas limpias.

La madre iba acostada junto a ellos.

Cada vez que el vehículo giraba, levantaba la cabeza para comprobar que seguían allí.

A pocos kilómetros de la ciudad, el cachorro más pequeño dejó de respirar.

Mateo gritó desde el asiento trasero.

Nos detuvimos.

Yo lo tomé entre las manos y empecé a estimular su pecho con una toalla.

Era tan pequeño que cabía entero sobre mi palma.

—No te rindas —repetía Mateo.

Pasaron diez segundos.

Luego veinte.

La lengua del cachorro había perdido color.

Seguí frotando.

De repente, su pecho dio un pequeño salto.

Entró aire.

Mateo giró la cara.

Yo fingí que no vi cómo se limpiaba los ojos.

Llegamos a la clínica poco después.

El personal salió con dos camillas y se llevó primero a los cachorros.

Después entraron a la madre.

Una recepcionista me preguntó:

—¿Usted es el dueño?

Miré a los otros cinco motociclistas detrás de mí.

—No.

—Entonces, ¿quién los encontró?

Miré la puerta por donde acababan de desaparecer.

—Ella nos encontró a nosotros.

La veterinaria, la doctora Laura Salgado, salió casi cuarenta minutos después.

La madre tenía deshidratación grave, lesiones en las almohadillas de las patas y señales de agotamiento extremo.

Tres cachorros estaban débiles pero estables.

Los dos que habían permanecido inmóviles en la caja necesitaban cuidados especiales.

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