—Yo no sabía todo. Diego me dijo que Mariana estaba de acuerdo. Ella siempre me daba permiso para firmar algunas cosas.
Cambié la pantalla.
Apareció una autorización digital hecha desde la laptop personal de Sofía un martes a las 11:42 de la mañana.
—Ese día yo estaba dando una conferencia en Monterrey —dije—. Aquí está mi boleto de avión, el video del evento y el registro de acceso remoto. Sofía, firmaste por mí mientras yo estaba frente a 300 personas hablando de ética empresarial.
El silencio fue brutal.
Ni siquiera el aire acondicionado parecía atreverse a sonar.
La abogada explicó las opciones legales: terminación inmediata por causa justificada, demanda civil por reparación total del daño y denuncia ante la Fiscalía por administración fraudulenta, falsificación de documentos y uso indebido de accesos corporativos.
Diego soltó una carcajada.
—No van a denunciar a Sofía. Es su hija.
Miró a mis papás con una confianza venenosa.
—Ustedes no van a destruir a su familia por dinero.
Mi padre cerró la carpeta.
—Yo voto a favor de las 3 acciones.
Sofía dejó de llorar.
—Papá…
Mi mamá respiró hondo. Durante toda mi vida, había protegido a Sofía de sus errores: choques, deudas, berrinches, novios ajenos, mentiras pequeñas que crecieron porque nadie quiso cortarlas a tiempo.
Esa mañana, por fin, algo cambió.
—Yo también voto a favor —dijo mi mamá.
Sofía se levantó de golpe.
—¡Son unos cobardes! ¡Siempre la prefirieron a ella porque tiene la empresa, porque la abuela le dejó todo!
—La abuela me dejó las acciones —le dije— porque sabía leer mejor a las personas que nosotros.
Diego golpeó la mesa con la mano.
—¡Esto es una trampa!
Se lanzó hacia mi tablet. La jalé hacia mí. Él rodeó la mesa, me tomó del brazo con fuerza y me empujó contra una silla.
El borde me pegó en la cadera. Perdí el equilibrio y caí de lado contra la mesa. Me mordí el labio. La tablet cayó al piso, todavía reproduciendo el video del estacionamiento una y otra vez, como si la verdad se negara a callarse.
Mi papá avanzó hacia Diego, pero seguridad entró antes de que pudiera tocarlo. Iván había pedido a los guardias esperar afuera desde el inicio de la reunión.
Diego forcejeó.
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