La miró tan rápido que casi no la leyó.
—También vamos a necesitar comprobante de fondos, constancia laboral y una explicación detallada de qué trámite pretende realizar.
Mariana inclinó un poco la cabeza.
—¿Se lo piden a todos los clientes?
—A los que consideramos necesario.
—Entiendo.
En ese momento, de la carpeta de Mariana asomó un pase de estacionamiento.
Nivel E1.
Acceso ejecutivo.
Ese nivel solo lo usaban consejeros, dirección general y algunos invitados especiales.
Nadie lo notó.
O nadie quiso notarlo.
Andrés se inclinó hacia ella.
—Señora, no queremos hacer esto difícil. Pero hay personas que intentan meterse en áreas que no les corresponden.
Mariana lo miró en silencio.
—¿Y usted cree que esta área no me corresponde?
Andrés no contestó de inmediato.
Eso fue peor.
—Lo que creo —dijo al fin— es que debemos verificar quién es usted antes de permitirle ocupar el tiempo de ejecutivos importantes.
Una mujer mayor, sentada en uno de los sillones, levantó la cabeza.
Se llamaba doña Teresa Villaseñor.
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