El becado volvió diez años después en helicóptero, y los que se burlaron de él quedaron mudos

El becado volvió diez años después en helicóptero, y los que se burlaron de él quedaron mudos

Como si llegar así fuera normal.

Las cuarenta y siete caras se giraron al mismo tiempo.

Algunos tardaron en reconocerlo.

Otros lo reconocieron demasiado rápido.

Álvaro sintió que algo le bajaba por la espalda.

Frío.

Nicolás subió los escalones.

Y Álvaro, como anfitrión, no tuvo más remedio que acercarse.

—Nicolás —dijo, con la voz más aguda de lo normal—. Viniste.

—Álvaro —respondió Nicolás, extendiendo la mano—. Gracias por invitarme.

El apretón fue breve.

La palma de Álvaro estaba sudada.

La de Nicolás, firme.

—Vaya entrada —dijo Álvaro, intentando reír—. ¿Lo alquilaste para impresionar?

Nicolás sonrió apenas.

—Algo así.

No explicó más.

Y ese silencio fue peor que cualquier respuesta.

Clara se acercó con los ojos abiertos.

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