—Y yo soy su padre.
Esa frase la detuvo.
Pero lo que pasó después congeló a todos.
Mi papá se acercó a Rodrigo y dijo en voz baja:
—No llamen al Ministerio Público todavía. Podemos resolverlo en familia.
Yo lo escuché.
También lo escuchó mi madre.
También Beatriz.
Y también Rodrigo.
La miré a ella, luego a mi padre.
—¿Resolver qué en familia?
Mi papá cerró los ojos.
Y en ese instante supe que el veneno no había empezado en el vaso.
Había empezado mucho antes.
PARTE 3
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