Richard apenas levantó la mirada.
Hasta que el director dijo:
—Además de ser el graduado más joven de esta promoción, Ethan Reeves ha sido seleccionado como beneficiario principal de la beca nacional de investigación aplicada y fundador del proyecto que acaba de recibir inversión institucional.
Richard dejó de sonreír.
Ethan había usado mi apellido.
Reeves.
El mío.
No lo hice yo.
Lo pidió él cuando cumplió catorce.
Dijo que un apellido debía sentirse como hogar, no como una puerta que se cerraba.
Richard lo tomó como una ofensa.
Ethan lo tomó como una verdad.
El director continuó hablando sobre su proyecto.
Sensores de bajo costo.
Sistemas de alerta para bebés prematuros y cuidadores con pocos recursos.
Investigación aplicada.
Acuerdo de desarrollo.
Una propuesta de adquisición rechazada esa misma semana.
Richard se enderezó en su asiento.
Su empresa trabajaba en dispositivos médicos domésticos.
No era la más grande, pero sí lo suficiente para querer comprar ideas jóvenes antes de que crecieran.
Ethan tomó el micrófono.
Buscó mi rostro entre la multitud.
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