A los 19, su familia la echó por estar embarazada. 10 años después volvió con su hijo, y la frase que él dijo hizo pedazos a todos.

A los 19, su familia la echó por estar embarazada. 10 años después volvió con su hijo, y la frase que él dijo hizo pedazos a todos.

Valeria sintió que la rabia le subía por el pecho como fuego.

—¿Y Mateo? —preguntó—. ¿Qué le hicieron a Mateo?

Ramiro Castañeda dejó de sonreír por un segundo.

Ese pequeño cambio bastó para que Valeria entendiera que el nombre todavía lo molestaba.

—Ese muchacho quería jugar al héroe —dijo él—. Creía que una memoria, unas fotos y 4 grabaciones podían tumbar una empresa que daba de comer a media ciudad.

—No daba de comer —respondió Valeria—. Los estaba envenenando.

Ramiro la miró con desprecio.

—Igualita de dramática que él.

Arturo apretó los puños.

—Tú me hiciste creer que yo lo había matado.

—Yo no te hice creer nada —dijo Ramiro, acercándose—. Solo te dimos algo para confundirte, te subimos a tu troca y dejamos suficiente sangre para que tu imaginación hiciera el resto.

Valeria sintió náuseas.

—¿Quién te ayudó?

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