“Entonces será fácil explicar por qué inventaste una agencia y falsificaste recibos”, respondió Mariana.
Doña Elvira se levantó de golpe.
“¡El terreno es mío! Mi hijo me lo compró porque yo lo crié.”
“Lo compró con dinero que me robó.”
En ese momento se abrió la puerta. Iván entró con su abogado y entregó una memoria USB con conversaciones originales, recibos y el borrador de la hipoteca.
Sergio lo miró con odio.
“Primo, teníamos un trato.”
“Tú ibas a vender el terreno sin pagarme”, respondió Iván. “No voy a ir a prisión para que mantengas a tu amante.”
La alianza se deshizo frente a todos.
Sergio perdió el control y admitió que el dinero del préstamo sería para pagar deudas, comprar la camioneta de Paola y mudarse con ella. La conciliación se suspendió. El expediente fue enviado al Ministerio Público.
Al salir, Paola esperaba en el pasillo con una carpeta de la agencia automotriz.
“Sergio, dime que todavía vas a pagar la camioneta”, exigió.
Él intentó abrazarla.
“Todo va a arreglarse. Mariana exagera.”
La licenciada Robles habló primero.
“Las cuentas están bajo revisión. El terreno puede ser embargado y el señor Sergio tendrá que justificar cada transferencia.”
Paola miró a doña Elvira.
“Usted dijo que el departamento era de él.”
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