—Mi mamá grabó todo.
La pantalla detrás del altar se encendió.
No apareció ninguna foto de Arturo abrazando a Brenda en la playa.
Apareció la sala de la casa de Mariana, grabada desde un celular escondido.
La voz de Arturo llenó el salón.
—Solo firma. Si no lo haces, voy a decir que estás loca y te voy a quitar a las niñas.
Luego se oyó a Mariana, casi sin fuerza:
—Me estás dando algo… esas pastillas no son las mías…
—No preguntes tonterías —respondió él—. Entre más rápido firmes, más rápido descansas.
Una mujer gritó entre los invitados.
Alguien dejó caer una copa.
Brenda se quedó inmóvil, con el ramo apretado entre las manos.
El siguiente audio fue peor.
Era Brenda.
—Arturo, ya me cansé de esperar. Me prometiste que cuando ella muriera íbamos a vivir en la casa grande. Y no pienso criar a sus hijas.
El salón se volvió un agujero de silencio.
Arturo corrió hacia la pantalla, pero uno de los agentes le cerró el paso.
—Esto es falso —dijo, sudando—. Es una trampa. Esos audios están editados.
La abogada abrió la carpeta.
—Los audios fueron verificados por peritaje. También los registros de farmacia, los documentos notariales, las transferencias y las firmas obtenidas mientras Mariana estaba bajo medicación alterada.
Arturo buscó a sus socios con la mirada.
Nadie se acercó.
Buscó a Brenda.
Ella lo miraba como si por fin hubiera entendido que no se iba a casar con un hombre rico, sino con un hombre destruido.
—¿Y el dinero? —susurró ella.
Yo avancé hasta quedar frente a él.
—El dinero no existe para ti, Arturo.
Él me miró con odio.
—Mariana me dejó derechos.
—No. Mariana dejó un fideicomiso para sus hijas. Y tú firmaste hace 2 semanas que renunciabas a cualquier control sobre los bienes de Lucía, Renata y Abril.
Le mostré la copia del convenio.
Su boca se abrió, pero no salió nada.
—Creíste que estabas abandonando a tus hijas —le dije—. En realidad, estabas abandonando lo único que querías de ellas.
Brenda soltó el ramo. Las flores cayeron sobre la alfombra blanca.
—Me dijiste que todo iba a ser tuyo —escupió.
Arturo intentó tomarla del brazo. Ella lo empujó.
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