¿El orégano evita resfriados e infecciones?
No existen pruebas sólidas de que comer orégano o tomar aceite de orégano prevenga o cure el resfriado común. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral indica que no hay evidencia fuerte de que el aceite de orégano sirva para prevenir o tratar los resfriados.
Gran parte de su reputación como “antibiótico natural” proviene de estudios de laboratorio. En esos experimentos, el aceite esencial o componentes aislados pueden entrar en contacto directo con bacterias en concentraciones controladas.
Dentro del cuerpo humano, las condiciones son diferentes. Una sustancia debe absorberse, alcanzar una concentración adecuada, llegar al tejido afectado y demostrar que es segura. Un resultado obtenido en una placa de laboratorio no confirma que una hoja produzca el mismo efecto al ingerirse.
Las infecciones bacterianas que requieren antibióticos no deben tratarse únicamente con orégano. Retrasar una evaluación puede permitir que una infección empeore o se extienda.
¿Puede ayudar con la inflamación o el dolor?
El carvacrol y otros compuestos del orégano han sido investigados por sus posibles efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Sin embargo, la mayor parte de esta información procede de estudios preclínicos y revisiones sobre componentes aislados, no de ensayos amplios que demuestren que una hoja al día alivia artritis, dolor muscular o inflamación crónica.
Un estudio pequeño realizado en reclutas evaluó un suplemento de orégano durante un programa de entrenamiento físico y encontró posibles cambios en ciertos marcadores relacionados con el daño muscular. Ese producto, la cantidad utilizada y las condiciones del estudio no equivalen a comer una hoja fresca.
El dolor corporal puede deberse a ejercicio intenso, lesiones, artritis, infecciones, problemas nerviosos o enfermedades de la columna. Ningún condimento puede tratar todas esas causas.
¿El orégano reduce el colesterol?
Existe un estudio pequeño en 48 personas con hiperlipidemia leve que evaluó un destilado acuoso de Origanum onites durante tres meses, junto con recomendaciones de dieta y estilo de vida. Los participantes que recibieron el preparado mostraron cambios favorables en algunos marcadores de colesterol y función vascular.
Sin embargo, ese estudio utilizó un producto específico y una especie concreta de orégano. No prueba que una hoja diaria reduzca el colesterol ni permite establecer una recomendación general.
El colesterol elevado debe comprobarse mediante un análisis de sangre. Su control puede requerir alimentación saludable, actividad física, pérdida de peso y medicamentos, dependiendo de los valores y del riesgo cardiovascular.
Utilizar orégano en lugar de parte de la sal puede apoyar una alimentación cardioprotectora, pero no sustituye estatinas ni otros tratamientos prescritos.
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