Un desconocido me pidió fingir que dormía sobre su hombro en pleno vuelo. Al aterrizar, descubrí que era el multimillonario más buscado del país… y que mi ex ya venía por mí y por mi bebé.

Un desconocido me pidió fingir que dormía sobre su hombro en pleno vuelo. Al aterrizar, descubrí que era el multimillonario más buscado del país… y que mi ex ya venía por mí y por mi bebé.

“No sé de qué habla.”

La mujer de seguridad colocó una tableta sobre la mesa. En la pantalla aparecía la cuenta de Brenda, el comentario, la hora exacta y el registro de acceso desde una computadora de la agencia de viajes donde trabajaba.

Brenda, que estaba detrás de Iván, perdió color.

“Yo solo hice lo que él me pidió”, soltó sin pensar.

El silencio cayó como una puerta de metal.

Iván volteó hacia ella con furia contenida.

“Cállate.”

Rebeca sonrió apenas, sin alegría.

“Gracias. Eso nos sirve.”

Iván cambió de táctica.

Sacó el sobre amarillo y lo puso sobre la mesa.

“Mi hija no puede salir de Nuevo León sin mi autorización. Mariana firmó.”

Rebeca abrió la carpeta negra.

“Sí. Firmó. 3 días después de una cesárea, bajo medicamento, sin lectura independiente y en un paquete de documentos que usted le presentó como trámites de seguro. Además, aquí hay una copia de la nota de enfermería donde consta que la señora Rivas pidió que se retirara al señor Salcedo de la habitación por estar presionándola para firmar.”

Mariana dejó de respirar.

“No sabía que la enfermera había escrito eso.”

“Las mujeres cansadas no siempre recuerdan”, dijo Rebeca. “Los expedientes sí.”

Iván apretó la mandíbula.

“Eso no prueba nada.”

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