Uno de los elementos más característicos del kilt es el tartán, el patrón de cuadros y líneas que distingue cada tela. Con el tiempo, los diferentes diseños comenzaron a asociarse con clanes específicos, regiones geográficas e incluso familias particulares. Llevar un tartán determinado era, y sigue siendo, una manera visual de declarar a qué linaje se pertenece.
- Identificación familiar: cada clan desarrolló sus propios colores y patrones.
- Pertenencia regional: ciertas zonas adoptaron tartanes característicos.
- Distinción social: algunos tartanes se reservaban para ocasiones formales o ceremoniales.
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