Dentro de esa pequeña cápsula se desarrollan cientos de huevos durante todo el invierno.
La cubierta los protege del frío y de posibles depredadores.
Cuando llega la primavera, emergen diminutas mantis, versiones en miniatura de los adultos. Apenas nacen, se dispersan entre las plantas y comienzan su papel como cazadoras naturales.
La temporada de eclosión
Los huevos suelen abrirse cuando las temperaturas se vuelven estables y cálidas.
Esto coincide con la aparición de pulgones y otros pequeños insectos, asegurando alimento para las crías.
En ese momento pueden salir decenas o incluso cientos de mantis pequeñas. Es un evento breve, pero impresionante, que muestra el ritmo natural de las estaciones.
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