Es importante también comprender algo que muchos no saben: un infarto no siempre es súbito. Puede durar minutos, incluso horas, con síntomas que van y vienen. Esto hace que muchas personas duden y digan “no puede ser un infarto si no es un dolor fuerte constante”. Y esa duda es exactamente lo que pone vidas en riesgo. Mejor equivocarse pidiendo ayuda que lamentarlo después.

También vale la pena mencionar que, después de un infarto, muchas personas entran en un modo de negación total. “No puede ser, yo estoy bien”. “Seguro es gastritis”. “Debe ser el estrés”. Pero cuando estás solo, ese tipo de pensamiento puede ser fatal. Escucha tu cuerpo. Si algo te dice que algo no está bien, atiende esa voz interna.
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