No hace falta sentir “falta de aire” para respirar mal.
Cuando estás concentrado, preocupado o mucho tiempo sentado:
- respiras corto, desde la parte alta del pecho,
- el diafragma casi no se mueve,
- el cuello y los hombros hacen un trabajo que no les corresponde.
Eso genera:
- menor oxigenación cerebral,
- más tensión cervical,
- sensación de nube mental y cabeza pesada.
El equilibrio usa la respiración como un ancla interna.
Si respiras agitado y superficial, el cerebro interpreta desorden e inestabilidad.
Ejercicio sencillo
Varias veces al día, sobre todo antes de levantarte de la cama o al iniciar una caminata:
- Inhala por la nariz contando 3 segundos.
- Mantén el aire 1 segundo.
Exhala lentamente por la boca contando 4 segundos.
Repite de 3 a 5 veces.
En pocos minutos muchos pacientes sienten que “la cabeza se despeja”.
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