Cabellos, fibras textiles, restos de hojas, hilos de ropa, granos de arena, polvo o diminutos fragmentos de origen vegetal o animal pueden formar parte de esta estructura portátil. Por ese motivo, el color y la textura del estuche varían según el lugar donde se encuentre la larva y los materiales disponibles. En algunos hogares puede verse más oscuro, en otros más claro, mimetizándose con la superficie donde se desplaza, lo que le permite pasar fácilmente desapercibida.
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