El agua caliente disuelve la tensión acumulada en mis músculos. Cerré los ojos. Pensé en Celia. Ojalá pudiera verme ahora. Ojalá supiera que su madre había hecho esto por mí, que el sacrificio no había sido en vano. Las lágrimas vinieron otra vez, pero estas eran diferentes. No eran de desesperación, eran de alivio, de gratitud, de justicia finalmente servida. Después del baño pedí servicio al cuarto, una hamburguesa, papas fritas, ensalada y postre. Cuando llegó la comida, me forcé a comer despacio, aunque mi estómago gritaba por devorar todo de un golpe.
Había leído que comer demasiado rápido después de pasar hambre podría enfermarte. No iba a arruinar esto siendo imprudente. Cada bocado sabía a gloria, a victoria, a vida. Terminé de comer y me acosté en esa cama enorme. Las sábanas eran suaves, limpias, olían a la banda. Me dormí en segundos. Dormí 12 horas seguidas sin despertarme ni una vez. Fue el mejor sueño de mi vida. Al día siguiente, Mauricio llamó temprano. Tenemos un problema. Karina acaba de presentar una demanda alegando fraude.
Dice que manipulaste a Graciela, que el trust es inválido, que mereces cero. No me sorprendió. ¿Qué hacemos? Respondemos con la evidencia de su intento de golpe. Vamos a destruir su caso antes de que llegue a juicio, pero necesito que vengas a mi oficina. Tenemos que preparar tu declaración. Me vestí con uno de mis trajes nuevos. Me vi en el espejo. Parecía otra persona. Parecía alguien que importaba. Tomé un taxi a la oficina de Mauricio. No más caminar, no más buses, no más humillación.
En la oficina, Mauricio tenía todo preparado. Karina contrató a un bufete grande. Van a intentar intimidarme con recursos, pero nosotros tenemos la verdad y la evidencia. Eso es más poderoso. Pasamos 3 horas preparando mi declaración. Cada detalle de los 12 años cuidando a Graciela. Cada sacrificio, cada momento de abandono por parte de Verónica y Karina. Cuando terminamos, Mauricio parecía satisfecho. Con esto, más la evidencia de su intento de declararla incapaz, Karina no tiene ninguna posibilidad. Su abogado probablemente ya se lo dijo.
Esto es solo teatro. Están esperando que les ofrezcas un acuerdo. Un acuerdo. Sí. Probablemente quieren que les des dinero para que desaparezcan, que compre su silencio y sus acciones. Lo pensé. Podía hacer eso. Podía pagarles unos millones y librarme de ellas para siempre, pero algo me detenía. No, no voy a darles ni un centavo más de lo que legalmente les corresponde. Graciela quería que aprendieran una lección. Yo voy a asegurarme de que la aprendan. Mauricio sonríó. Esperaba que dijeras eso.
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